Libro de visitas de salseros


Ayer tuvimos el honor de recibir en nuestra academia de salsa y bachata de El Cónsul (Málaga) al alcalde de Fuenteovejuna, que venía además acompañado por Hugo Lobín, director de la famosa Orquesta el Gran Compo Compuesto.
Mi amigo Antonio el Bailarín Gordito y Viejecillo, les pidió "cómo no- que dejaran un manuscrito testimonio de su visita a la academia en nuestro libro de visitas.
Ambos aceptaron gustosos y sus dedicatorias (perdonad que no os ponga una foto, pero olvidé llevarme la cámara), dicen así:
"Con todo mi afecto, para todos los amigos y alumnos de la Academia de El Cónsul".
"Fue un placer bailar con todos ustedes y seguir su ritmo sabroso".
Bellas e intensas palabras que nunca olvidaremos y que no solo quedaron grabadas en nuestro libro de visitas, sino también en lo más profundo de nuestros corazones.
En realidad, yo no sé qué hace todavía un organismo en esta fase semi avanzada del siglo XXI con un libro de visitas.
A ver, señores: ¿es que todavía no nos hemos enterado de los libros de visitas ya no son obligatorios?
Ya me diréis con qué cara, si un día viene un bailarín salsero, le enseñamos el libro de visitas con dedicatorias firmadas por el alcalde de Fuenteovejuna (yo también soy Fuenteovejuna, señor) y por Hugo Lobín.
Os dije que ese libro no era para que lo firmaran los famosos, pero nada, que no me hacéis caso.
Ya es hora de que os vayáis enterando de lo que es un libro de visitas.
Porque en verdad os digo que a mí esto no me parece nada serio.
Luego diréis que claro, que la abogada soy yo, y que lo resuelva. Pues mira no. Esto es como una pelea de novios que yo vi la otra mañana en la playa. La chica hizo una llamada de teléfono y se enteró de cosas malas que había hecho su pareja, que era un mentiroso, por lo visto. Y allí mismo, mientras todos observábamos bajo el sol, la mujer le dijo al hombre que si era tan flamenco, pues que se lo dijera claro, porque así ella ya sabía las cosas.
Al final se fueron calentitos para Rute.
No sé si me habré explicado bien.

Autor: Vanesa.